El tratamiento de conducto tiene fama de doloroso, pero con anestesia y tecnología actual el procedimiento en sí no duele. Te contamos qué esperar en cada etapa.
'Me van a hacer un conducto' sigue siendo una de las frases que más ansiedad genera en un consultorio dental — y en la mayoría de los casos, esa ansiedad no tiene que ver con lo que realmente vas a sentir. Con anestesia local y la tecnología rotatoria actual, el procedimiento en sí no duele. El dolor que asustaba a generaciones anteriores era, sobre todo, el dolor de la infección que llevó a necesitar el tratamiento, no el tratamiento en sí.
El mito más grande: el conducto duele
La endodoncia se hace bajo anestesia local, igual que una obturación. Durante el procedimiento no sentís dolor; en todo caso, algo de presión. La molestia real —cuando existe— aparece después, en las 24 a 48 horas siguientes, y suele manejarse con un analgésico común. Comparado con el dolor que motivó la consulta (una pulpitis o un absceso), la mayoría de los pacientes describe un alivio inmediato apenas termina la sesión.
¿Por qué tantas personas necesitan un conducto?
La caries no tratada es la causa más frecuente, y en Uruguay es un problema extendido: según el Primer Relevamiento Nacional de Salud Bucal (Facultad de Odontología, UdelaR), la prevalencia de caries llega al 99,5% en adultos de 35 a 44 años. Es un dato que sorprende, pero explica por qué el tratamiento de conducto es uno de los procedimientos más comunes en cualquier consultorio, no una rareza.
Señales de que podrías necesitar uno
- Dolor intenso al morder o masticar
- Sensibilidad al frío o al calor que dura más de 30 segundos
- Hinchazón o un 'grano' en la encía cerca del diente
- Dolor que te despierta de noche
- Un diente que se oscureció después de un golpe
Cómo es el procedimiento, paso a paso
Primero, anestesia local en la zona. Después, se accede al interior del diente para retirar la pulpa dañada, se limpian y desinfectan los conductos con instrumental rotatorio de precisión, y se sellan. En la mayoría de los casos se resuelve en 1 o 2 sesiones. Al final, el diente queda protegido con una restauración —muchas veces una corona— que le devuelve su función completa.
El día que más duele no es el de la endodoncia. Es el día anterior, cuando todavía no viniste a la consulta.
Si tenés un dolor que no cede, no esperes a que empeore: cuanto antes se trata, más simple suele ser el procedimiento. Podés conocer más sobre nuestro enfoque en la página de endodoncia en Montevideo o escribirnos directamente por una urgencia.
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